Una niña con autismo progresa en lo educativo y en su relación con las personas en una escuela regular

Hellen Vanessa, una niña diagnosticada con autismo, estudia en la Escuela Cristal en Estelí desde que tiene tres años. Su ingreso a la escuela regular ha tenido buenos resultados, como la eliminación de comportamientos físicos, la apertura a nuevos estímulos y experiencias de la vida y la mejora de la relación con Scharlett, su madre. Esta institución, que cuenta entre su alumnado a niños con discapacidad, le dio la posibilidad a Hellen de acceder a su diagnóstico médico y guió a Scharlett para que la niña mejorase su capacidad de comunicarse y relacionarse con otras personas. 

La Escuela Cristal funciona con las modalidades de sala de infantes, preescolar y primaria; adopta el concepto de educación inclusiva desde el respeto a la diversidad, y necesidades y potencialidades de los niños, lo que implica adaptar el entorno, las estrategias educativas y los contenidos a las características personales de los alumnos.

Actualmente, Hellen cursa el ultimo año de preescolar y comparte el aula con otros 20 niños, 14 de los cuales tienen algún tipo de discapacidad. Sin embargo, su profesora toma en cuenta que Hellen en algunas materias está más avanzada que en otras y se muestra atenta a su desarrollo emocional, autonomía y relación con otros niños. Además, cuando es necesario realiza adecuaciones curriculares, sobre todo en el área de matemática con material manipulativo. Dos veces por semana la niña es atendida por la psicóloga de la escuela.

En el colegio Hellen ha adquirido poco a poco más habilidades; ahora se relaciona con todos los niños, aunque con más afinidad con aquellos más pequeños. Busca el contacto y es solidaria con ellos, ya no tiene rabietas como antes y ha eliminado ciertos comportamientos que no le permitían desarrollarse socialmente.

Capta bien las instrucciones y se concentra bien, se muestra motivada en las tareas y ejercicios que debe hacer, sabe leer palabras e incorporarlas a oraciones sencillas, aunque no demuestra interés en la lectura. Hay una mejora en su comunicación: en vez de repetir lo que dicen otras personas o señalar objetos, como en el inicio, ahora Hellen comienza a expresar sus sentimientos, su propia voluntad y deseos.

Cuando comenzó a expresarse a través de pictogramas, fue un gran momento de alegría para su madre. Además, ha aprendido a comer diferentes texturas y desarrollar gustos, coreografías de baile y le encanta tocar la flauta.