Un niño que no deja de crecer más alto sin autoexcluirse por su discapacidad

Con solo 5 años, Erick Santiago Gómez Rivera siempre se interesa por hacer las mismas actividades que realizan los demás niños y nunca se excluye por su discapacidad. Esta actitud es la que lo ha ayudado a crecer junto con su familia y superar cualquier obstáculo y esperanza de vida estimada. El niño se desplaza libremente, monta en bicicleta, se viste y ayuda en algunas actividades domésticas.

Erick cursa preescolar en la institución educativa San Rafael, donde lo aceptaron sin oponer reparos. Gloria, su mamá, inició un trabajo articulado junto a la maestra de aula y su maestra de apoyo. Se creó un plan de seguimiento y estrategias para incluir a Erick en el colegio, teniendo en cuenta la ruta de atención para estudiantes con discapacidad diseñada por la escuela de acuerdo a la normativa vigente.

Esta ruta está compuesta por la observación, descripción de las características del estudiante, remisión al servicio de apoyo y/u orientación escolar, elaboración de estrategias que permitan eliminar las barreras de aprendizaje y adecuaciones ambientales, evaluación del estudiante, orientación a servicios y remisión servicios de salud y especialistas, socialización del diagnóstico, plan individual de ajustes razonables (PIAR) y evaluación y remisión a comisaria de familia en caso de ser necesario. El protocolo que establece la ruta de atención de estudiantes con discapacidad en San Rafael articula a los docentes, familiares y otras entidades en caso de ser necesario, acogiendo un formato específico para cada una de las acciones a emprender.

Además, desde el aula se incentiva la inclusión educativa a través de procesos de sensibilización tanto a estudiantes como a docentes y se consolidan los grupos de apoyo en pro del respeto a las diferencias. Esto ha permitido que los estudiantes reconozcan a las personas con discapacidad como sujetos que hacen parte del entorno escolar con derechos y deberes, sin identificarlos solo por su discapacidad.

Hay un tercer actor de gran relevancia, la Fundación Con Amor por Amor. Esta organización fortaleció los escenarios anteriores desde sus áreas de trabajo (salud, educación, social, productividad y espiritual), creando lazos de comunicación para el trabajo articulado en el acompañamiento a Erick, sugiriendo actividades y estrategias para el acceso y continuidad del ciclo escolar y su inclusión a otros espacios, enfatizando en su autonomía y capacidad.