Cuando la ceguera no es obstáculo para cursar dos carreras universitarias y trabajar

Carlos Tapia tiene 21 años y quedó ciego a los 7 meses, en la incubadora. A lo largo de toda su vida, su familia realizó las adaptaciones necesarias en su vida doméstica y cotidiana pero apostando a su autonomía y comprendiendo que la ceguera formaba parte de la vida y de la rutina. La crianza de Carlos fue equitativa y en igualdad con sus hermanos sin discapacidad: todos tenían responsabilidades domésticas que aumentaron en función de la edad y había una actitud general en la que todos eran iguales.

Actualmente estudia la carrera de Contador Público Nacional y el Profesorado de Ciencias Económicas en la Universidad Nacional del Comahue (UNCo), una institución pública ubicada en la Patagonia argentina, y a pesar de que su entorno más cercano le sugirió que tal vez una universidad privada sería más sencilla y tendría menos inconvenientes vinculados con la falta de accesibilidad.

Se desenvuelve perfectamente en el ámbito universitario ya que diseñó y desarrolló proactivamente estrategias autónomas para sus clases y métodos de estudios, de modo colaborativo con sus docentes y compañeros.

Para la Facultad de Economía y Administración, Carlos fue el primer estudiante ciego y no había antecedentes de cómo apoyar su paso por la universidad, en términos de ajustes razonables requeridos. Él no requería adecuaciones curriculares, sí metodológicas y operativas. Es por eso que se diseñaron y se encuentran en funcionamiento simultáneo varias estrategias tales como capacitación a equipos docentes, acciones de anticipación y tutorías par, entre otras.

Carlos aplicó al Programa de Becas Pre-profesionales/Tutores pares con el que cuenta la Universidad, a través de la Comisión de Accesibilidad al Medio Físico y Social. Este programa le permite contar con el acompañamiento de una estudiante sin discapacidad que lo asiste principalmente en la adaptación de los materiales de estudio. Asimismo, la Comisión desarrolla en forma permanente actividades de sensibilización y realiza capacitaciones a profesores para el dictado de clases a personas con discapacidad visual. Los espacios de formación los dicta Julián Mega, un miembro de la Comisión que también es ciego.

Carlos cuenta además con el apoyo incondicional de la Facultad, a través de la Dirección de Ingreso y Permanencia, que ha mediado con el cuerpo docente y con instituciones gubernamentales para la entrega de una computadora personal adecuada a sus necesidades, entre otras acciones que buscan apoyarlo en sus estudios.

Hoy, Carlos está en pareja con una joven sin discapacidad y trabaja por la mañana en una empresa de transporte urbano de corta distancia.