Pasos autónomos para un joven de 14 años con síndrome de Down que continúa en el sendero del aprendizaje

Jhon Esneider nació en Cali algunas semanas antes de lo esperado. Estuvo hospitalizado durante un mes hasta que le practicaron una cirugía de corazón, ya que había nacido con un soplo. Apenas su familia contó con su diagnóstico definitivo, empezaron a llevarlo a un centro de estimulación temprana donde fue atendido hasta los 8 años.

En el centro de terapias había muchos niños y el tiempo de atención real a Jhon era escaso: su madre, Jennifer Fernández, no solo lo acompañaba y presenciaba todas las sesiones, sino que también complementaba el proceso de estimulación en casa. Ella le enseñó a caminar al año y medio y fue testigo de la capacidad y la voluntad infinita de su hijo, por lo que a partir de ese momento decidió no tratar más a Jhon como un niño especial.

A pesar de que más de diez instituciones le negaron un cupo a Jhon por su discapacidad, a los dos años inició su escolarización en un centro educativo donde completó todo su ciclo de educación inicial y obtuvo grandes aprendizajes para el resto de su vida. Cuando llegó el momento de iniciar la escuela primaria, nuevamente la familia se enfrentó a que se le negara la matrícula. A veces, la excusa era falta de cupo, pero Jennifer sabía que el motivo era otro.

Luego de un breve paso por una escuela cercana a su casa, Jhon ingresó a la Fundación Family Down, que aportó grandes aprendizajes –tanto académicos como personales- a Jennifer y a su hijo. “En Fundación Family Down me enseñaron a sentirme más orgullosa de lo que me sentía de mi hijo, y a ser capaz de convivir con las frustraciones y los rechazos “, destaca la mamá de Jhon.

Durante su estancia en la Fundación, Jhon asistió a terapias ocupacionales, pero no estaba escolarizado en lenguaje y físicas. Martha Sepúlveda, una de las integrantes de la Fundación, fue el puente a la escuela Fe y Alegría - Fray Luis Amigó. Este colegio contaba con trayectoria de trabajo con alumnos con discapacidad y un docente de apoyo que marcó la diferencia en la educación de Jhon. Ricardo trabajó algunos temas desde el aula de apoyo o directamente con el docente de clase, incluyendo un punto central que representaba un desafío para Esneider: el respeto a las normas y los límites.

Desde el área académica trabajaron con el recorte, la asociación de objetos, las texturas, el manejo del tiempo y siempre en diálogo con la familia de Jhon. En el hogar se reforzaban todos los temas abordados, siguiendo las indicaciones del docente de apoyo.

Por medio de estos aprendizajes, Jhon Esneider empezó a conocer los límites y a cuidarse por sí mismo, lo que le permite hoy ser más autónomo e independiente.