La madre de una joven con síndrome de Down que crea recursos para su aprendizaje escolar

La segunda hija de Diana Andrade nació en Neuquén, Argentina, con síndrome de Down. Lejos de tratarla en forma diferente a sus hermanas, eligió junto al papá de Dalina escuelas regulares, intentando que todas las niñas cursaran en la misma institución. Para ellos, la educación es primordial para apoyar y cimentar un proyecto de vida para sus hijas y el camino para que Dalina “no sea una carga para sus hermanas”.

Diana fue la responsable de confeccionar parte de las adaptaciones y adecuaciones que utilizó Dalina en las distintas aulas y niveles de su trayectoria escolar, y dio soporte y apoyo a su aprendizaje. El Colegio Padre Fito, institución educativa de nivel medio a la que asistió Dalina durante los dos últimos años del nivel secundario, hizo uso de esas adaptaciones y las combinó con las estrategias de parejas pedagógicas y de cuaderno pedagógico, sin el ingreso de un docente integrador al aula.

Diana, a su vez, fue registrando todo el camino de su hija, estrategias, recursos y herramientas empleados y en 2010 transformó parte de sus bitácoras en un libro que usa –junto a otros materiales de apoyo- para dar charlas, talleres y capacitaciones orientadas a diversos públicos y en diversos territorios. Incluso, utiliza algunas de las adecuaciones y recursos diseñados para Dalina en su propia labor como docente universitaria en la Universidad Nacional del Comahue (UNCo).

Dalina terminó el secundario en 2017. En 2018 se convirtió en la primera masajista con síndrome de Down egresada del Instituto Patagonia, donde se dictan cursos y carreras cortas con títulos oficiales de validez nacional.  En 2019, Dalina está estudiando belleza de manos y pies y-como hasta ahora- su mamá realiza las adaptaciones y su acompañante terapéutica da apoyo para el estudio. Para 2020, Dalina quiere empezar a trabajar y poner un consultorio de belleza. 

Como acostumbran desde niñas, Dalina comparte actividades extracurriculares con sus hermanas. Asisten a la Escuela Superior de Música de su ciudad, al gimnasio y organizan salidas y paseos. Aldana y Malena la suman a muchas de sus actividades sin aclarar previamente que Dalina tiene síndrome de Down. En la familia Rivera-Andrade, Dalina siempre es una integrante más.