El joven que cursó en la escuela regular con el apoyo de sus compañeros de clase

Jasón Rubén Adaír Sándigo tiene 20 años. Desde nivel preescolar hasta finalizar el bachillerato en 2018, cursó en la misma escuela regular que su hermano mayor.

A los 18 meses, Jasón aprendió a caminar con el apoyo de su familia y los consejos de la fisioterapeuta. Para sus padres, éste fue un momento muy significativo.

Pronto Jasón se incorporó al preescolar comunitario regular y al Programa de Educación no-formal del Ministerio de Educación, donde promotores de educación especial visitaban niños menores de seis años con discapacidades. En el caso de Jasón, las promotoras realizaron una evaluación, establecieron un plan individual con él y su familia y les dieron tareas para que el niño pudiera ir superándose día a día. 

El tránsito del preescolar al primer grado de Jasón fue un momento crucial para su familia. Él mostraba interés en seguir estudiando y reclamaba su mochila y uniforme a su mamá al ver a su hermano mayor preparándose para sus clases. Fueron las promotoras quienes sugirieron que Jasón se integrara al primer grado en la escuela especial.

Jasón tenía algunas dificultades para aprender y para expresarse verbalmente, por lo que la opción que ofreció el Ministerio a su familia fue integrarlo en un aula con niños sordos. Los padres rechazaron rotundamente que estudiara junto a niños que no se comunicaban verbalmente porque opinaban que podría atrasarlo aún más en su desarrollo de lenguaje. No querían limitarlo, por lo que tomaron la decisión de buscar una solución en la escuela regular. Así, Jasón es aceptado en la institución a la que concurría su hermano, el colegio Roberto Clemente. Este colegio, perteneciente a la red de las escuelas Fe y Alegría, ya había atendido algunos niños con discapacidad.

Jasón se atrasó un año en cuarto grado y es con este nuevo grupo con el que se gradúa del onceavo grado. En el tiempo que compartieron juntos, sus compañeros aprendieron a conocerlo mejor y a tomar en cuenta la forma como él podía participar en los diferentes temas, exposiciones y grupos que les tocaba preparar.

En la vida de Jasón es necesario destacar a la comunidad estudiantil y amigos que lo han rodeado durante todo este tiempo, el rol que ha tenido una maestra de secundaria, la profesora Eleyda Zuñiga, el apoyo incondicional de su familia que defendió su derecho de estudiar en una escuela regular y el papel que ha jugado la Asociación de Padres con Hijos con Discapacidad Los Pipitos.